
Limpie los calamares y guarde las bolsitas de tinta en un tazón. En una cazuela (mejor de barro) ponga el aceite, las cebollas peladas y picadas menuditas y el diente de ajo también muy picadito, póngalo a calentar y deje que se refría a fuego suave durante diez minutos sin que llegue a tomar color. Añada entonces los calamares cortados en trozos (o enteros si fuesen más pequeños) y déjelos durante quince minutos, moviéndolos con ayuda de una cuchara de madera de vez en cuando.
Mientras machaque las ramitas de perejil y añádalas a la tinta. Eche esto en la cazuela, así como la salsa de tomate y el vino, y deje que cueza todo junto unos diez minutos. Si la salsa quedase demasiado clara se puede espesar con el pan rallado. Se prueba y se rectifica de sal si fuese necesario. Se sirve en la misma fuente de barro y se puede acompañar con arroz blanco.
Los calamares en su tinta es uno de mis platos preferidos, pero que a mi costillo no le gusta ni oler...
ResponderSuprimir¡¡cosas de la vida!!
Besos
Una pena.
ResponderSuprimirInvita a alguien que le gusten.